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El Bosque

El sol se elevaba casi al máximo cuando los dos hermanos, contentos por hallar la medicina para su madre (unas raíces secas) escapaban a toda prisa de un bosque espeso y musgoso. — Madre se pondrá bien, ya lo verás— repetía Fernando convenciéndose a él y a su hermano.— Estará orgullosa de nosotros— sostuvo con firmeza el bolso donde guardaba las raices. — Aún estoy nervioso…mejor apurémonos— añadió Maximiliano, su hermano. — No hay de que preocuparse. Ya lo dijo Madre, el bosque es seguro durante el día.— aunque era dificil de saber puesto que los inmensos álamos tapaban casi todas la luz. ¡PAM! En un instante se escuchó a lo lejos un gran estallido. Los dos hermanos se detuvieron de inmediato y se miraron el uno al otro preocupados. — Y es.. — Tss!— lo calló Fernando— Sigamos adelante… Ambos reanudaron la marcha rápidamente evitando rocas y leños, árboles y raíces. De un momento a otro, esquivando un bulto de hojas secas, cayeron estrepitosamente a través de un hueco cu...
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El Armario

¡CRAC! Se expandió el eco por toda la vacía y oscura casona. ¡CRAC! Se oyó nuevamente, pero esta vez la puerta cedió. Profundos rayos de luz penetraron el salón principal , descubriendo una gruesa cortina de polvo que los limitaba. Dos personas se adentraron en el interior. —Pff, cuanto polvo— exclamó uno de los dos. Era un hombre corpulento que sacudía frenéticamente sus manos intentando disipar las partículas. — Si, hay bastante— respondió la mujer que lo acompañaba, delgada y más pequeña que él. Ésta no se molestaba en abanicar  y presentaba en su rostro una son risa  imperturbable. El hombre tanteó la oscuridad hasta llegar a la pared. Deslizó sus dedos cautelosamente por el húmedo muro palpando elementos nada agradables: una tela muy rugosa, un tapiz hecho jirones, la mano de otra persona. Dio inmedatamente un salto hacia atrás y cuando se disponía a avisar a su esposa, ésta que no lo miraba clamó. —¡La encontré!— Luego de un inaudible clic, un candelabro ...